Wednesday, August 12, 2009

El mundo del absurdo

Acerca de la falsedad o veracidad de nuestros juicios, Aristóteles decía que al afirmar que todo es cierto, afirmamos la verdad de la aseveración opuesta, y viceversa, al afirmar que todo es falso[1], y entonces, qué sentido tiene discutir acerca de lo verdadero y lo falso, en un mundo que, según Piaget, sólo lo podemos comprender a través de nuestras percepciones. Sin embargo, para el hombre racional, la validez de sus juicios lo es todo, y por ello, el juego que más lo divierte, es ‘tomar para sí’ los atributos que, con anterioridad, le ha otorgado a un dios, y entonces sentirse superior, superior en su propia invención, superior con su propia verdad. Pero…si le quitamos esa aparente seguridad, ¿qué le queda entonces? Simplemente lo cierto, no lo verdadero; y por lo tanto, el dogmatismo que trata de explicar a plenitud el porqué y el para qué de nuestro paso por el mundo, de nuestra realidad, carece de sentido. Y ante ello, el hombre se retrae y se escapa a sí mismo, se escuda en el otro, se miente y prefiere evadir el absurdo, sí, el absurdo, “la razón lúcida que comprueba sus límites”[2]; he aquí el punto central, el llamado a reconocer que nuestro mundo es absurdo, que vivimos en un universo en su 99% irrazonable, donde eludir la incertidumbre sólo nos aliena y nos impide comprender y aceptar esa misma irracionabilidad. En tanto ello, permitimos que se nos controle a través de los miedos, al encontrar placentera la permanencia en la cueva de Platón, en nuestra oscuridad que cada vez se hace más densa, pero cada vez creemos ver mejor en ella; ahora, sólo en el reconocimiento y conocimiento de la absurdidad es posible tomar una posición, menos fantaseada, menos elaborada, y más proactiva. Solamente es posible aportar al desarrollo de una sociedad integral en cuanto me ubico en ella como individuo, y no como una persona absorta por la socialidad que nos apresa; el mundo del absurdo es el mundo de HOY, el mañana no existe, pues es la proyección constante sobre un futuro mejor que nos aparta del presente, y nos impide, entonces, ser en el ahora, y tú, ¿cómo ves tu absurdo?



[1] Aristóteles, Sobre la Interpretación, Pág. 9. Traducción de Miguel Candel SanMartín. Edición electrónica www.philosophia.cl Escuela de Filosofía Universidad ARCIS

[2] Camus A., El Mito de Sísifo, Pág. 63. Traducción de Luis Echávarri, Editorial Losada. Buenos Aires. 2007.

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